Sigo destrozando el bajo, muajajajá. (Supongo que algo debo estar mejorando. Al menos quier0 suponerlo).

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Funciones del 2 de abril al 13 de junio en el Teatro Británico (AJr. Bellavista 527 – Miraflores) de jueves a lunes a las 8pm. Entradas a la venta en Teleticket de Wong y Metro y en la boletería del teatro.

“Las tres hermanas” de Antón Chéjov es la historia de la sumisión ante el destino. Las hermanas Macha, Olga e Irina, junto con su hermano Andréi, son tres moscovitas que viven en una especie de casona en lo profundo de Rusia, entre fines del siglo XVIII e inicios del XIV. Tras un año, ha terminado el luto por la muerte del padre (ocurrida el mismo día del cumpleaños de Irina) y sueñan con poder regresar a Moscú. Sin embargo, se presentan una serie de situaciones que les impiden su retorno, aunque ninguna sea lo suficientemente contundente y definitiva para hacerlo.

Desde el comienzo, con la cena por el cumpleaños de Irina, el desarrollo de los personajes es llevado por el destino hacia lugares donde ellos no quieren ir, pero no hacen nada por sacarle la vuelta a esa fuerza que los arrastra. Durante la cena hay tres puntos clave: la propuesta de matrimonio de Andréi (que será su desgracia, pues quedará encadenado a una vida monótona en lugar de siquiera intentar ir en busca de desarrollarse como la promesa de investigador que era, aunque él luego se haga el ciego voluntario); la llegada Verchinine, que termina siendo la revelación del fracaso del amor que se ha vuelto imposible tanto para él como para Masha; y la decisión del Barón Nikolaï de dejar el ejército para ponerse a trabajar (tal vez, como uno de los pocos indicios de querer cambiar el destino que le está deparado, pero que en la lucha por intentarlo terminará fatídicamente muerto).

Mención aparte merece Irina, la hermana menor, la única que lleva la esperanza hasta el final de la obra, cuando la pierde completamente, tras verse acosada por Vassili, intentar casarse con el Barón por más que no lo ame, hasta saberlo asesinado por el acosador que ella rechazó. Ese transcurso de fatalidades vuelve a uno de los diamantes más brillantes en un carbón que desea consumirse de una vez por todas. Final para Irina que se vuelve uno solo junto con el de Olga, destinada a quedarse soltera y enterrada en su trabajo, y el de Masha, que perdió la compañía de Verchinine al ser el ejército trasladado a otra región y se queda sola con un marido al que ya le perdió el cariño y el respeto.

La obra puede parecer plana y de poca acción (y, quizá, hasta cierto punto, lo es), sin embargo se encuentra curiosamente hilvanada, como una soterrada cadena de naipes que caen uno sobre otro irremediablemente, pues se cierra toda posibilidad de viento que altere el orden. La propuesta es muy naturalista y realista, creando la posibilidad de identificarse con alguno de los personajes, pese a la distancia tanto en tiempo como en lugar (yo me identifiqué con Vassili, que es un idiota total en público, sin que él mismo sepa por qué). Me parece que este vínculo se crea por la cotidianeidad. Porque es una historia basada en la vida cotidiana de una familia, no llevada al extremo para crear un gran conflicto, porque, como sucede con la vida cotidiana de los seres humanos, el mayor conflicto está dentro, consigo mismos. La de Francisco Lombardi aparenta ser una propuesta light, con personajes que empiezan poco definidos, pero que van desarrollándose paulatinamente hasta el final.

En “Las tres hermanas” se muestra, entonces, como la vida de una familia que podría ser de cualquiera. La mía, por ejemplo. Una familia promedio que, al parecer, ha mantenido una constante a lo largo de estos cien años. Una familia mediocre, no por falta de logros, sino por carencia de iniciativa. Esta “monotonía” (así, entre comillas) lleva cierta cadencia que el director, como si se tratara de una orquesta con una partitura clásica, ha tratado de cumplir sin arriesgarse demasiado (salvo por un par de movimientos fuera del escenario).

En conclusión, la historia es buena y la propuesta cumple. El público sale satisfecho de la sala, pensando en lo que está haciendo de su vida y si vale la pena seguir con eso que está haciendo. No vaya a ser que termine como alguna de las tres hermanas. O como Andréi, que sería peor.

Obras cortas (24-abril-2011)

Una de las obras de la muestra del Nivel 1 del Taller Estudio de Formación Actoral – TEFA de Ramón García.

Actúan:
Juan Pablo Bustamante – EL RATA
Jordan Ortega – CHANCHA

Lugar: Asociación de Artistas Aficionados

(El audio no es muy bueno, pero se deja entender la historia).

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No seré un gran bajista (nunca lo seré), pero ya qué chucha, me gusta, pues.

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Funciones del 12 de abril al 19 de junio en el Teatro Peruano Japonés (Av. Gregorio Escobedo 803 – Jesús María) de jueves a sábados a las 8pm y los domingos a las 7pm. Entradas a la venta en Teleticket de Wong y Metro.

“La tía de Carlos” ha dejado de ser de Brandon Thomas para ser de Raquel en Llamas. ¿Mal? Para nada, al contrario, mucho mejor. La extrapolación de las historias (entendida en este caso como sacar las historias del contexto en el que fueron concebidas y/o en el que se desarrollan para llevarlo a otro más eficiente para el montaje que se planea) para ser representadas contribuye a la mejor interpretación, entendimiento y aceptación del público. Si bien, la enredada historia amorosa que requiere un permiso escrito para poder casarse pertenece a una época específica, esta es trascendida por el juego que hacen Rocío Tovar y su elenco, consiguiendo lo que busca: entretener con una historia bien contada. Si la historia es buena o no, es algo que queda a juicio de cada espectador, pues a mí se me hizo obvia, predecible, con clichés dramáticos para este género pero que siempre funcionan. El fuerte de “La tía de Carlos” no es, entonces, la historia concebida por Thomas, sino los personajes que él introdujo y que desarrollaron a su peculiar antojo Rocío Tovar y su elenco.

No es por ser el encargado de representar al personaje principal, pero Pablo Saldarriaga se luce como nunca. Él es un buen conductor para la comedia. Su energía y capacidad de mutar su cuerpo, voz y personalidad son dos grandes herramientas no solo para él, sino también para sus compañeros de escena. Wendy Ramos es única. Ella sola es un show y en el escenario es enérgica y decisiva. Gian Piero Díaz y Rodrigo Sánchez-Patiño son dos hijos de papá (el primero más que el segundo) que, con su gracia natural, tratan de conquistar a Anahí de Cárdenas (o, para este caso específico, Munra, el inmortal) y a Emilia Drago, dos guapas señoritas bastante dominantes. Los cuatro juntos hacen que la historia suba y baje por distintos niveles, arrastrando con ellos al espectador por donde les plazca. Carlos Cano es un gruñón a lo Pedro Picapiedra, cosa que siempre me ha parecido lo vea donde lo vea. Es la primera vez que veo a Javier Echevarría (con su rulo seductor) y a Érika Villalobos (con su suspiro entrecortado en forma de hipo) en una comedia y, valgan verdades, son sorprendentes. Y Franco Cabrera, a quien vi hace muchos años en un montaje de dos obras de Darío Fo que dirigió mi profesor de teatro de mi época escolar, Carlos Salazar, no se queda atrás, con sus entremeses entre acto y acto y su interacción con el público. El elenco, por separado y en conjunto, hace un muy buen trabajo, demostrando su nivel de concentración (en una obra donde los actores mismos juegan y bromean entre ellos), profesionalismo y compromiso.

No dudo de que la mano guía de Rocía Tovar sea de gran importancia, pero no creo que haya podido hacer lo mismo con otro elenco. Algo distinto, tal vez; igual de bueno, seguramente; pero mejor, lo dudo. Raquel en Llamas, Thomas, Tovar, Saldarriaga, Ramos, Díaz, Sánchez-Patiño, Cano, Villalobos, De Cárdenas, Echevarría, Drago y Cabrera han sabido meternos a todos en una gran farsa (en tanto subgénero de la comedia, no como engaño). ¿El montaje supera a la historia? Creo que sí, pues ya dije que la historia es buena pero un poco cliché.

Solo una recomendación: podrían interactuar un poco más con mezzanine, digo, por más que no tengamos para pagar la entrada en platea, también queremos que jueguen con nosotros. Digo nomás.

Funciones del 15 de abril al 7 de mayo en la Asociación de Artistas Aficionados (Jr. Ica 323 – Cercado de Lima), los viernes y sábados a las 8pm. Entradas a la venta en la boletería del teatro.

“¿Qué tierra heredarán los manos?” de Estela Luna lleva en su historia, ambientada en un Perú futurista planteado como posible realidad a nuestros actos en contra del medio ambiente, un mensaje claro, demasiado explícito diría yo. Suponiendo que, pese a todas las advertencias para mantener el equilibrio de la naturaleza y la vida en la Tierra, los seres humanos continúen descontrolada y egoístamente con el desarrollo industrial, nuestro planeta se vería dañado irremediablemente, muerto en vida, como una especie de zombie. (Para entender mejor esta idea, hay que deslindar los conceptos de desarrollo y progreso, entendidos, en líneas generales, como un crecimiento masivo el primero y como un paso hacia adelante el segundo. El primero no implica necesariamente el segundo, es decir, el desarrollo no conlleva necesariamente el progreso, sino que, por el contrario, puede significar retroceso en diversas áreas). Yendo desde esta generalidad (ficticia hasta el momento) hacia el terreno específico de la historia que nos muestra Estela Luna, tenemos el caso de una familia peruana de clase alta, aparentemente (suponiendo que en el Perú existe la clase alta). Está el patriarca de la familia, dueño de una fábrica de pinturas, uno de los principales focos de contaminación, de visión cerrada; su esposa, de carácter parsimonioso pero cómplice de la indiferencia de su esposo y de un deseo egoísta por mantener la armonía de su familia sin importarle el destino de los que viven fuera de su casa; la hija de éstos, que sobrevive como víctima del fatal destino de la Tierra y del carácter de sus padres, a quienes no puede atacar directamente y, aunque pudiera, perdería indudablemente pues, aunque ellos no se dan por enteradas, cuentan con el aval de la sociedad que ha destruido su hábitat; y el esposo de la hija, reflejo de las personas que optaron por una vida de lucha y que en algún momento se vieron tentados, engañados, y cayeron en el bando opuesto y que, ahora arrepentidos, tratan de recobrar esos ideales puros que perdieron, volviéndose seres amargados y resentidos. Estos cuatro personajes, no lo saben ellos hasta el final de la historia, van caminando por el sendero de la muerte, destino del que ni ellos ni nadie en este mundo puede escapar.

Uno de los giros interesantes de la historia es la negativa de la pareja joven a tener un hijo, frente a la insistencia de la pareja más vieja. Esa negativa puede entenderse como una medida extrema de protesta al estado en que la generación anterior (la pareja vieja) ha dejado al planeta. Como el aliento del joven que no se resigna a continuar viviendo en el desastre que le han dado, pero, pese a su esfuerzo, es engañado por esa generación anterior que los obliga a seguir el ritmo de vida que les imponen. El otro giro es el desenlace, la muerte autoinfligida como última medida de escape que ya no es cobardía, sino sensatez.

Sin embargo, muy a pesar de la trayectoria de Estela Luna, el discurso de la historia presenta varios baches. Monólogos innecesariamente teñidos de un discurso político que llegan a atorar la historia en las gargantas de los espectadores que no vienen a ser adoctrinados. Si bien el problema del deterioro del medio ambiente es un asunto que debe concernirnos a toso y es perfectamente válido, la fusión que hace con la crítica política (otro asunto perfectamente válido para ficcionar al antojo del escritor) no logra cuajar en una creación de consciencia, sea política o ambientalista. Es como un derrame de pensamientos propios sin llegar a penetrar necesariamente en el espectador que no piense de la manera en que la dramaturga o el director desean. Esto, aunado a una dirección que va raspando el escenario como puede, que pretende ser ingeniosa y que iba por buen camino pero se quedó a la mitad y una descoordinación de movimientos en el plató y a diversas posturas cliché de los actores (el actor que hace del esposo de la hija, desde mi punto de vista, es el que hace su mayor esfuerzo por salvar la muestra), vuelven a una historia que debió mover el pensamiento de las personas en un constante pregunta de “¿Qué hora es”? y en una dolorosa respuesta de “Ya van a ser las diez”.

Resumiendo, la historia no es mala, pero pudo ser mejor; y al ir en una dirección que no es la mía (pese a tener la misma preocupación por el medio ambiente), me esperaba un mayor intento por convencerme de sus ideas y no una clase como esas de las que me escapada de la universidad precisamente porque las ideas del profesor no me convencían.

Pese a esto, y desde mi punto de vista como espectador y estudiante de actuación, es un buen intento, pero es evidente aún hay muchas cosas que mejorar para un siguiente montaje. Como siempre va a haber.

Escuchar deben: Rafo Raez – Dr. Merengue

No hables mal de ti
Todos te creerán

Dr. Merengue, Rafo Ráez

(JPOBN entra a escena con polo, buzo y zapatillas negras. Tiene el pelo largo, despeinado y con caspa y la barba totalmente descuidada. Habla).

No soy yo, señora, quien debería dejar de masturbarse
Es usted
Y su hijo que se encierra en el baño
Porque yo no le debo ninguna explicación
Y no es una falta de respeto, señora
Es que a usted se la cogieron mal
Y cree que ahora puede venir a jodernos la vida
Como si tuviéramos la culpa de todo
Y la culpa es suya
¿O acaso piensa que los asesinados se asesinan solos?
¿Piensa que la televisión es gratis
Y que esos delincuentes no tenían derecho a vivir?
Yo no soy un delincuente
Pero tengo sentido común
Y no voy a soltarme la lengua por las calles
A decir que sí, que qué bien que maten a esos conchasumadres
Y que a todos esos mierdas deberían fusilarlos
Como decía el taxista del nissan blanco
Porque yo no soy así, señora
Yo no soy un muñeco como usted cree
Yo siento
Veo
Amo
Odio
Orino y cago como usted
Más que usted, tal vez
No hablo de espaldas
Digo las cosas de frente
Aunque a veces me acobarde
Y me quede callado mirando
Porque soy humano
Y no soy perfecto
Como usted cree ser, señora
Y no me venga a decir que no
Que yo la he visto saliendo de la iglesia
Abrazada al sacerdote que violó al niño de en frente
Y usted, muy santa, se deja tocar el culo
Yo la he visto
Mi ventana tiene muy buen ángulo de visión
Y no me diga tampoco que me va a acusar con mis padres
Porque a estas alturas da lo mismo
Mamá me cree un drogadicto
Papá me tiene en la lista de contactos de su celular
Como hijo número cuarenta y dos
Y no creo que esté mal
Creo, al menos, que no me importa
Creo que más importante es pensar
Que los juguetes que tiré a la basura
Pudieron alegrar las manos de ese niño perdido en la arena
A dos horas de mi casa
Pienso que ese loco que anda descalzo
Por toda la vía expresa
Podría ser yo algún día
Porque mi familia me ha desahuciado
Y mis tíos no me quieren
Y mis primos me desprecian
¿Quién quiere a un escritor en su familia?
¿Quién va a querer a alguien que intenta explicar a Platón en el almuerzo?
Pero como dije, tampoco es que me importe mucho
Y esos libros, señora, que usted dice que leo
Son más inofensivos de lo que usted cuenta a los vecinos
Porque yo no soy rojo
Ni amarillo
Ni azul
Ni rosado
No necesito un color
No necesito tener una dirección
Ni un teléfono
Ni contar las visitas en mi blog
Ni mis amigos en facebook
Ni mis followers en twitter
Me necesito a mí, señora
Necesito saber que estoy vivo
Y puedo hacer lo que me dé la gana
Puedo escupirle en la cara si quiero
Puedo regresar a moverme entre bombas lacrimógenas
En medio de la ciudad
Y volver a ondear banderas proletarias
Pero eso me llena tanto como jugar con Mickey Mouse en un nintendo
Y lamento mucho, señora, que ya no quiera llevarme a conocer Disney
Algo tenía que haber cambiado en estos quince años
¿No cree?
Sé que soy muy joven para venir a decir todo esto
Que usted tiene siglos de experiencia
Pero esos años la han vuelto más puta de lo que supo ser
Cuando se acostaba conmigo
Mientras besaba a su marido que agonizaba en el hospital
Más puta que cada lágrima que derramé entre la radio y la botella de ron
Más puta que todos esos poemas que quemé en la azotea de mi casa
Ya no le tengo miedo
Ya no me importa que me mande a sus pandilleros a golpearme
Y robarme las zapatillas
Se las dejo si quiere
Así como usted nos dejó a todas las víctimas de las explosiones
Y a todos esos pobres perros en los postes
Véame bien, señora
Yo hablo su lengua
Yo entiendo lo que usted cree
Sé que piensa que estoy equivocado
Que cuando crezca seré una persona normal
Que no volveré a publicar otro poemario
Porque soy un pésimo poeta
Porque nunca seré un poeta bendecido por las musas de tetas enormes
Porque mis palabras no tienen sentido
Pero significan más de lo que usted cree
Mis palabras y mis ojos corren más rápido que su 4×4
Mis palabras sueñan, señora
Sueñan con la oscuridad eterna
Con la venganza de los disfraces
Sueñan con que el amor sea un antifaz
Que pueda protegerme en la suavidad del mar
Sueñan, señora, con su espacio en la fosa común
Que usted ayudó a cavar desde la comodidad de su cama
Este es mi disfraz, señora, mi verdadera cara
Así pienso, siento, respiro
Y no soy tan malo
Sólo creo que la esperanza está perdida
Y tengo que empezar a buscarla

(JPOBN vomita, se persigna y se va de escena).

Como leen, señores. La fiesta de San Valentín la instauró el Papa Gelasio I allá por el 498 y fue borrada del calendario litúrgico en 1969, como un intento de borrar nuestras cabecitas la existencia de santos de origen posiblemente legenadario. Dejemos que wikipedia nos instruya:

Según la Enciclopedia Católica, el santo cuya festividad cayó en la fecha conocida hoy como Día de San Valentín fue posiblemente uno de los tres mártires que ejecutados en el año 270 d.c durante el reinado del Emperador Claudio II:

* Un médico romano que se hizo sacerdote y que casaba a los soldados, a pesar de que ello estaba prohibido por el emperador Claudio “El Gótico” que lo consideraba incompatible con la carrera de las armas. El emperador ordenó decapitarlo en el 270. Muy venerado en Francia, en la diócesis de Jumièges.
* Un obispo de la ciudad de Interamna (hoy Terni, Italia), donde se encuentran los restos del cuerpo conservados en la homónima basílica, y donde el 14 de febrero es la fiesta patronal
* Un mártir de la provincia romana de África, durante la conquista romana de Africa.

Es posible, claro, existen otras posibles Valentines, pero nada está claro, salvo que la festividad ya no existe, ya fue ya, no es más que una celebración tradicional anglosajona aceptada por personas alienadas como ustedes y, por supuesto, como yo.

Luego de esta breve discertación sobre el Día del Amor y de la Amistad (que se celebre todos los días, ¡salud por eso!), dejo este viejo video hecho el año pasado por el motivo que ya saben…

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Por otra parte,  ¿sabían que es tradición en el Perú regalar orquídeas este día? Vean, wiki no miente.

And last but not least, una canción precisa para este momento. I’m so happy ’cause today I found my friends: they’re in my head…

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Pero, por supuesto, esto no es tan importante y no es excusa para dejar de darnos un abrazo, decirnos un “feliz día”, un “te quiero” o un “al menos hoy ojalá no te mueras” y disfrutar de este 14 de febrero lo mejor que se pueda.

Como yo, por ejemplo, que dormiré plácidamente.

Afán mío el de querer soñar con dedicarme a la música sabiendo que soy un desorejado.

Nomás me falta una batería y cantar bonito para terminar de matar esta canción.

Con ustedes, la magia destructora de mi guitarra, mi bajo y el Adobe Audition. Tápense los oídos.

Terco soy, cholo soy, no me compadezcan.

Esta versión de Is this it está realmente horrible.

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Esta versión de Soma al menos pasa piola.

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“The revolution will not be televised” es un poema y canción escrito por Gil Scott-Heron incluido en su álbum “Pieces of a man” de 1971. Es una canción de vital importancia en la vida política, cultural y social estadounidense. Está llena de referencias a la vida de la época, lo cual identifica al lector y oyente con el entorno en que vive y que debe cambiar.

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Molotov tiene una versión de esta canción en su disco “Con mucho respeto”. Para ser sinceros, esta versión la oí antes que la anterior.

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Ahora, ¿quién soy yo para escribir mi propia versión? Nadie, pero me puse a pensar en la época en yo también quería hacer la revolución (sí, gente que me conoce así como soy ahora, alguna vez yo también tuve un corazoncito rojo, pero se murió al contacto con la izquierda universitaria que nunca me llegó a convencer) y lo comparé con como veo las cosas ahora y me salió esto:

Ya no podrás quedarte en tu jato, causa
No podrás sentarte en tu sala, darle power al control ni hacer zapping
No podrás matar tus neuronas con Habacilar
Ni buscarte una Pilsen en los comerciales
Porque la revolución no se televisará

La revolución no será patrocinada por Procter & Gamble
Primer capítulo sin cortes comerciales
La revolución no te mostrará fotos de Alan repartiendo patadas y cachetadas
A sus seguidores y detractores en Facebook y Twitter
Mientras escucha discos de Ádammo confiscados en los puestos de El Hueco
La revolución no se televisará

La revolución no regalará carritos sangucheros marca Laura Bozzo
Y no pondrá a una señora peliteñida y sin muelas o a Marisela Puicón
A protagonizar los casos que a los directivos del canal se les ocurra
La revolución no quitará las manchas de tu ropa sin tener que restregar
La revolución no vendrá en un sobrecito para darle sabor a gallina a tus comidas
La revolución no vendrá en oferta de Quality Products
Porque la revolución no se televisará

No va a haber ampays de los jugadores de la selección manoseando vedettes en La Victoria
América Televisión no podrá predecir dos meses antes
Cuál de los candidatos será el próximo presidente
La revolución no se televisará

No va a haber videos de serenazgos golpeando a unos pobres ciclistas
No va a haber videos de congresistas aceptando un cerro de billetes de Basadre
Para aprobar la ley con la que Kenji podrá casarse con todas sus mascotas
No van a haber primeras planas con las fotos de tus familiares
Asesinados y aventados en el río Rímac
La revolución no se televisará

El show de los sueños, Al fondo hay sitio y Magaly TeVe ya no tendrán tanto rating
Y a nadie le importará a quién se tira Erick Elera
O si a Nataniel Sánchez le han vuelto a sacar la vuelta
Porque los peruanos estarán en la calle quemando llantas con figuras de sus gobernantes
No va a haber reportajes sobre los niños que mueren por el friaje
Las películas no van a ser solo de Pancho Lombardi o Chicho Durant
Los guiones no serán de Augusto Cabada o Giovanna Pollarolo
Y habrá más actores que Vanessa Saba, Paul Vega, Renzo Schuller, Gianfranco Brero o Jimena Lindo

La revolución no regresará después de los comerciales para apoyar al Hogar de Cristo
Ni matará a todos con Sapolio
No importará si apoyaste a Susana o a Lourdes
Si tomas güisqui con Toledo, si bailas con Mechita o hablas como PPK
La revolución no se vestirá de naranja
La revolución no nacerá en la maternidad más cara de la ciudad
La revolución no combina con Inka Kola
La revolución no es absorbente con alas
La revolución destruirá todas las señales y los parásitos
Que intoxican y enferman a los barrios de sobrevivientes

La revolución no se televisará, causa
Será en vivo y en directo
En tus ojos y a todo a color

No me maltraten si no les gusta.

Bueno, háganlo si quieren, no me importa.

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